viernes 20 de octubre de 2006
AVISO AL NAVEGANTE
domingo 15 de octubre de 2006
Desde Lima
sábado 14 de octubre de 2006
Éste es sin duda el final
jueves 12 de octubre de 2006
Cuenta atrás
Ya ha dado comienzo la temible cuenta atrás. Aún no me hago a la idea de que a partir de este sábado ya no estaré más aquí ni con estos niños. Con la cuenta atrás llega obviamente la despedida, tanto de las personas conocidas como de los sitios que he recorrido con mayor frecuencia y que siento más cercanos, aunque lo estoy haciendo sin demasiada convicción, ya que, aunque inminente, aún no creo en la realidad de la marcha. Y supongo que no seré realmente consciente hasta que no esté subido ya en el autobús que me arranque de Ayacucho rumbo a Lima. Me he vuelto a adentrar por el barrio de Santa Ana y luego he atravesado una zona de calles sin asfaltar y casas de adobe por la que no me había adentrado hasta ahora y si cabe aún más desfavorecida que el Carmen Alto y Vista Alegre. Gusta ver que incluso en los estertores de mi estancia en Ayacucho aún queda lugar para el descubrimiento y lo desconocido.martes 10 de octubre de 2006
Última estancia en Yanama
Me he pasado toda la mañana con los chicos poniendo malla metálica a las jaulas que Willy está fabricando para los conejos y cuyes. El desayuno y almuerzo han transcurrido como es habitual en familia, con todos los chicos sentados a la mesa y Willy presidiendo como un patriarca, con una paloma en el hombro y picoteándole la cara mientras charlabamos de temas varios. Tras el almuerzo, que cocinan los chicos por turnos, he estado viendo fotos del proyecto antes de su construcción y de todo el proceso. Cuesta creer como en un terreno tan escarpado y aparentemente yermo hayan podido levantar todas esta construcción y sembrado cultivos. En la actualidad están esperando una respuesta para obtener la financiación necesaria para construir la segunda fase del proyecto por parte de la Junta de Extremadura, que ya subvencionó la construcción de la primera fase. Por otro lado, están esperando respuesta a una petición de financiación por parte de los jesuitas de Málaga, por lo que a mi regreso me pondré en contacto con ellos. ¡Cualquier ayuda en este sentido será muy bienvenida!
Hemos estado hablando acerca de mi regreso a España y del ritmo de vida allí. Willy se confiesa incapaz de poder vivir en una dinámica similar viniendo de esta realidad y en un momento dado me ha preguntado si creía que la experiencia vivida aquí me ha cambiado. Hasta que no me encuentre de regreso no lo sabré con certeza pero tengo la sospecha de que sí que lo ha hecho.
Tras estar segando nuevamente alfalfa durante horas para los insaciables conejos y cuyes he aprovechado que Willy bajaba al centro para irme con él y así amanecer ya en el Carmen Alto. El trayecto en moto por estos senderos imposibles ha sido emocionante y en más de una ocasión hemos estado a punto de precipitarnos en algún pozo. Los tumbos que dabamos por el polvoriento y agujereado camino no me han impedido contemplar la impresionante vista de Ayacucho iluminado en la noche a medida que descendíamos, sabedor que quizás sea la última vez que lo recorra. He perdido la mirada en el paisaje, en la difuminada colina coronada por la capilla ortodoxa, en el precario puentecito de piedra por el que se ataja camino, en la caudalosa cascada y en la profunidad del camal. Y durante gran parte del camino no he dejado de repetirme: "esta es la vida", como si la vida real yaciese aquí y cualquier otra vida posible no fuese más que accesoria, casi ficticia. No he podido sentirme más libre y me he asegurado a mí mismo que tengo que regresar un día.
miércoles 4 de octubre de 2006
Tareas y cuentos para dormir
Del mismo modo, he acabado los últimos días sentado en el suelo con la luz apagada en el cuarto de los niños más grandes, contándoles alguna historia, relatándoles viajes por parajes totalmente desconocidos por ellos o hablándoles de mundos reales o ficticios. Por increíble que aún me parezca, con estos relatos consigo captar su atención de una forma que jamás hubiera imaginado, aunque el supuesto objetivo sea que se queden dormidos! Me sorprende también como incluso los detalles más nimios consiguen espolear su imaginación. Nunca me he tenido por un buen cuentacuentos y sigo sin hacerlo, pero parece ser que dejar volar mi imaginación en el silencio de la oscuridad resulta efectivo. Lo que aún ignoro es que me inventaré esta noche para calmar a estas fierecillas...
lunes 2 de octubre de 2006
Testimonios de los Gorriones
Sigo aprendiendo más acerca de las vidas y traumas de los niños por ellos mismos. Ayer, durante una merienda a la que invité, el hiperactivo L. (prefiero seguir manteniendo el anonimato de los niños en estos casos) empezaría a hablarme de buenas a primeras de la casa donde vivía con su madre. Me iba a decir donde estaba cuando de repente, para su enorme sorpresa, se dio cuenta de que lo había olvidado, de la misma forma que ha olvidado cuantos años lleva en la casa hogar. Pero lo que sí sabía con una certeza escalofriante es que su madre nunca va a ir a visitarlo. Por otro lado, esta mañana de camino a su colegio, A. me empezaría a hablar de su compañero de cuarto y cama B. ya que hoy va a visitar a sus padres a la cárcel. Él tiene su propia versión de los hechos que le causaron las quemaduras en los brazos y cuello a su amigo: los padres están allí por haber quemado a su propio hijo con una sartén (la realidad es si cabe aún más cruel: todo apunta a que se trató de un ajuste de cuentas en la cárcel que acabaría con el niño dentro de una caldera con agua hirviendo). De forma similar, F. no dudaría en meterse con su inseparable compañero E. haciendo alusión delante suya a la cicatriz en forma de arco que luce en su mejilla izquierda y describiendo entre risas como un perro le atacó y lo dejó sin sentido (episodio que E. jamás menciona). La casa está así llena de tremendas historias, a veces casi leyendas, sobre incestos, envenamientos, violaciones y otros episodios escalofriantes. Algunas veces uno duda (o desea dudar) que sean reales. Pero lo que más me sorprende de todo es como siendo tan pequeños, muchos de estos niños están familiarizados y conviven, con mayor o menor conocimiento, con el fruto de una serie de tragedias brutales y una crueldad que niños de esta edad no deberían conocer, y mucho menos haber vivido nunca.